Cañón llegó a Carmelita de casualidad, pero nunca más se fue

CARLOS GONZALEZ  2 (1)Carlos González llegó a Carmelita de casualidad, pero nunca más se fue.

En 1970, Cañón era dirigente del equipo de Pueblo Nuevo, en Alajuela, su barrio de residencia, e intentó incisivamente negociar un amistoso para llevar al club verdolaga a su comunidad. Pero en un abrir y cerrar de ojos terminó como candidato a puestos administrativos.

Los dirigentes carmelos de aquel entonces reconocieron su empuje y casi que de inmediato lo invitaron a trasladar ese empeño al equipo. González aceptó, dando así inicio a su travesía en el fútbol profesional.

Según se rescató de las actas que guarda la institución, su primera aparición en ellas fue el 20 de julio de ese año cuando fue propuesto como dirigente; no obstante, es hasta el martes 19 de enero de 1971 cuando se lee su condición de tercer fiscal.

De ahí en adelante siempre se mantuvo en la junta directiva, pasando por los puestos de vocal, fiscal, tesorero (puesto que manejaba bien por su experiencia como empresario), hasta asumir la presidencia en 1992, tras la renuncia del entonces jerarca Carlos María Chajud.

Método de trabajo. Fue nombrado oficialmente, luego de una sesión extraordinaria, el 24 de setiembre y a partir de ahí, el trabajo ordenado, amparado en el deseo de ver surgir al equipo, fue uno de sus pilares.

“Tenía mucha habilidad al momento de negociar, tanto así que asumió la deuda en aquel momento de 6.400.000 colones que dejaba el anterior presidente, que incluía todas las obligaciones patronales, deudas adquiridas y sobre todo salarios atrasados, para en cuestión de un año haber saldado todas las cuentas pendientes y estar al día en todo”, dijo Esquivel.

“Era una persona que cuidaba los céntimos de una manera increíble y que nos enseñó a no gastar en lo que no se debe gastar. Es algo de lo que todavía practicamos, acá en Carmelita se trabaja con un presupuesto del que no nos pasamos para no volver a las deudas”, añadió el gerente.