Futbolistas carmelos todavía no digieren caída en la final, pero saben que la única salida es levantarse

El duro golpe recibido por el equipo del Alto Rendimiento de Carmelita al perder la final nacional ante la Liga generó una respuesta automática en los muchachos: muchas caras largas y hasta lágrimas en sus rostros, más allá de haberlo dado todo en el terreno de juego.

“Es un momento muy difícil, de muchos sentimientos encontrados. Nosotros veníamos con un marcador a favor, ganando de visita. Perder una final de tal forma, en casa, no me cabe en la cabeza. ¿Qué nos paso?”, expuso confundido el defensor Jorge Gutiérrez.

Es que los verdolagas, favoritos en la categoría al ser campeones del torneo de Verano 2015 y ser líderes de la fase general del Invierno 2015, triunfaron en el partido de ida, disputado en el Alejandro Morera Soto, por 1-2; no obstante, de forma inexplicable, en la vuelta cayeron 1-3, tras un primer tiempo desastroso en el cual recibieron tres goles.

“Creo que fueron 20 minutos pésimos. Se nos olvidó por completo que las finales son de 180 minutos y la Liga llegó totalmente convencida que quería el campeonato. Nos ganaron en actitud y aprovecharon las que les quedaron”, añadió Gutiérrez.

Entender la caída tampoco fue fácil para el capitán verdolaga, Juan Pablo Arguedas.

”Esto es muy duro, ya que cada uno de nosotros sabe lo que nos costó llegar a esa final. Somos un equipo humilde, que no lo tenemos todo, pero en cada entrenamiento y partido trabajamos duro. Por todo eso queríamos ser campeones. Sudamos la camiseta, pero lastimosamente no se nos dio”, sumó Arguedas.

Fortalecidos. No obstante, este tipo de traspiés son los que fortalecen el carácter de las jóvenes promesas. Los propios futbolistas lo saben y así lo manifestaron.

“Pienso que todo en la vida es un aprendizaje. Dejando de lado lo de ayer, hicimos un muy buen torneo. Maduramos mucho como jugadores. Logramos jugar tres finales este año y eso da mucho de qué hablar. Ganamos demasiado en experiencia”, dijo Gutiérrez.

A su vez, la juventud del plantel permitirá que prácticamente todo el grupo tenga edad para disputar la temporada 2016. Ahí es dónde la unión de grupo y la fortaleza mental que caracteriza a este grupo de muchachos se tornará esencial.

“Este es un equipo fuerte y unido. No hay tiempo para lamentarse, ahora lo que queda es analizar y aprender de los errores que por ahí nos costaron en esta final. Debemos estar listos para lo que viene”, puntualizó Arguedas.

“Ahora solo nos queda seguir trabajando, el grupo es consciente de lo que tiene que hacer y es maduro para levantarse de cada caída dura. Desde hoy estamos pensando en la próxima final, porque queremos ser campeones nuevamente”, cerró Jorge Gutiérrez.