Recordando a Carlos ‘Cañón’ González a cuatro años de su adiós: “Muero siendo presidente de Carmelita”

CARLOS GONZALEZ 3 (1)Carlos Cañón González murió hace cuatro años; no obstante, su espíritu sigue inmerso dentro los colores verde y rojo de Carmelita.

El fallecimiento del expresidente verdolaga el 27 de junio del 2011 tras perder la batalla ante una enfermedad crónica en el hígado aún genera pesar dentro de la institución; sin embargo, su legado es tan grande que en la memoria solo debe haber espacio para acordarse de sus virtudes.

Por 19 años, cuando fue su jerarca, González le dedicó prácticamente las 24 horas del día al equipo. Pero antes, por otros 21 años, desempeñó otros puestos. Y con el mismo tesón.

Carmelita fue su más grande amor, al que le dedicó casi todo su tiempo, inclusive más que a su propia familia. Sabía que la principal dificultad del equipo siempre sería estar a un kilometro de uno de los equipos tradicionales, el cual acapara la publicidad de la zona, y por ello, dejando de lado hasta sus negocios personales, iba diariamente a las oficinas, con la intención de trabajar con las uñas; siempre sin gastar más de lo necesario.

“Carlos dio alma vida y corazón por Carmelita. Tenía sentimientos diferentes para con el equipo y la familia, pero siempre fue un hombre ejemplar. Su ausencia es algo difícil de superar”, comentó Patricia Morales, viuda de “Cañón”, en una entrevista otorgada al departamento de prensa del club.

“Hubo un momento en el que me prometió que iba a renunciar, pero al llegar a la reunión de junta directiva no había nadie para hacerse cargo del equipo, por lo que siguió en el puesto,” dijo Morales, recordando unas de las tantas anécdotas de González.

Forma de ser. También alabó esa forma de ser trabajadora, cálida y humilde el guardameta Erick Lonis, quien jugó con Carmelita entre 1992 y 1993.

“Don Carlos era una persona espectacular, alguien que te hacía sentir la cercanía entre el club y el jugador. Nunca tuve un problema con él. Fue un privilegio conocerlo. Desde el primer día que llegué me hizo sentir cómodo y me dijo, ‘estamos muy contentos que haya venido, ojalá que las cosas le salgan bien”, señaló Lonis.

“Inclusive, cuando Saprissa mostró interés en mis servicios, él fue el primero en decir que no iban a poner trabas para mi salida. Por el contrario, más bien me dijo ‘es un orgullo para nosotros que se interesen en usted, vaya tranquilo, ya cumplió con nosotros’. La verdad, yo tengo que estar eternamente agradecido con él”, añadió el exarquero.

Lonis fue parte de uno de los mejores planteles que tuvo Carmelita en su historia, uno del cual González siempre se sintió particularmente orgulloso.

“Las temporadas nunca era planificadas para no descender, sino más bien él (González) tenía metas más ambiciosas, inclusive hasta para ser campeón e invicto. Y en esa (campaña 1992-1993) fue cuando se hizo el Carmelita de las estrellas con Álvaro Solano, Lonis, Geancarlo Morera, entre otros. Hasta contamos con Carlos Watson. Realmente tuvimos un equipazo”, expresó Carlos Esquivel, actual gerente de mercadeo de Carmelita y amigo personal de Cañón.

Curiosa soledad. No obstante, ni ese gran equipo le cambió su particular forma de ver los juegos.

“Nunca podía estar nadie junto a él y si usted se acercaba, de un momento a otro él ya no estaba”, contó Esquivel. Y lo hizo hasta el final de su vida. Curiosamente, tal práctica la copió el actual jerarca, Cruz Campos, quien también fue muy cercano a Cañón.

González fue diagnosticado en el 2007 con el irreversible padecimiento, lo cual, según su exesposa lo acercó aún más a su familia, pero aclaró que esto jamás significó olvidarse de Carmelita.

“En sus últimos cuatro años de vida se dedicó a sus hijos y familiares, iba a paseos y hacía cosas que no acostumbraba regularmente. El golpe de su muerte fue tan duro que un día del padre no se celebra en nuestra casa. Pero nada, ni siquiera sus problemas físicos fueron impedimento para seguir al frente del equipo”, apuntó Morales.

“Mientras hiciera lo que le gustaba no había inconveniente para él, por más decaído que estuviera. A tal punto que un día me dijo: ‘muero siendo presidente de Carmelita’, agregó. Y así fue.

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